viernes, 30 de septiembre de 2011

Carta a todos los padres del Mundo !!


 No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.

 Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos.
Que seamos familia, no significa que no podamos ser amigos.

 Si hago algo malo, no me preguntes por qué lo hice.
A veces, ni yo mismo lo sé.

 No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por tí(aunque sea para sacarte de un apuro).
Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal.

 Cuando te equivoques en algo, admítelo.
Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores.

 No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos.
Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor, seré yo quién sufra).

 Déjame valerme por mí mismo.
Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender.
  No me des siempre órdenes.
Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto.


 No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa posición.

 Cumple las promesas, buenas o malas.
Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.

 Trata de comprenderme y ayudarme.
Cuando te cuente un problema no me digas: "eso no tiene importancia..." porque para mí sí la tiene.

 No me digas que haga algo que tú no haces.
Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

 No me des todo lo que te pido.
A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir.

 Quiéreme y dímelo
A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

¡Me alegra mucho tu visita!

¡Gifs Animados Imagenes Animadas

Cuando el bebé ya esté en casa



Una vez en casa, ¿qué podrás hacer con el bebé? Al principio, podrás ser de gran ayuda para tus padres. Si eres lo bastante mayor, tal vez puedas coger en brazos al bebé y/o darle el biberón. Tu madre y tu padre te podrán enseñar la mejor forma de cuidar de tu hermanito o hermanita. Tendrás que aprenderte las normas sobre qué puedes hacer tú solo y que puedes hacer solamente con la ayuda de un adulto. Por ejemplo, sólo un adulto puede bañar a un bebe. Pero tal vez puedas realizar otras tareas importantes, ¡como ponerle al bebé los zapatitos en esos pies tan pequeños que tiene!
Los niños también pueden ayudar de otras formas, por ejemplo, siendo los ayudantes personales de sus padres. ¿Qué hace un ayudante personal? Por ejemplo, correr por toda la casa yendo a buscar lo que necesitan tus padres para cuidar del bebé. ¿Un pañal nuevo? ¡Tú vas y se lo traes! ¿El chupete? Ahí estás tú con él, ¡tan rápido como una bala! ¿Toallitas de papel porque el bebé ha regurgitado un poco de leche? ¡Bastará con que te lo pidan!
Los niños también pueden ayudar a doblar la ropita del bebé, contestar al teléfono, o traerle de la cocina una bebida a su querida mamá con todo el cariño del mundo. Es algo que ella valorará muchísimo, sobre todo cuando esté muy cansada y ocupada. Y, si el bebé está inquieto, podrás hacer maravillas sonriéndole e intentando distraerle.
También puedes leerle un libro al bebé. Aunque él no entenderá nada de lo que le leas, le gustará oír el sonido de tu voz. Y tal vez el hecho de escucharte le ayude a conciliar el sueño. Cuando eso ocurra, todo el mundo podrá relajarse un poco. Puede ser un buen momento para pedirle a tu madre o tu padre que pase un poco de tiempo contigo -los dos solos.
Cuando llega un nuevo bebé a la familia, todo el mundo debe estar preparado para algunos cambios. Pero muchos de esos cambios serán para bien. No sólo tendrás a ese "bultito" regordete y tan mono por la casa, antes de que te des cuenta, ese "bultito" aprenderá a sentarse, a gatear, a andar, a correr, e incluso jugar al escondite contigo. En otras palabras, ¡crecerá para convertirse en un amigo para toda la vida!

Familias felices y sanas

Ninguna familia es perfecta. Incluso en el hogar más feliz surgen problemas y la gente discute de tanto en tanto. Generalmente los miembros implicados exponen abiertamente lo que les preocupa y hablan sobre ello. Todo el mundo se tranquiliza y la vida vuelve a la normalidad.
Ser parte de una familia significa arrimar el hombro e intentar hacerle la vida mejor a los demás. Las discusiones suceden y no pasa nada. Con amor, comprensión y un poco de esfuerzo, las familias pueden solucionar casi cualquier problema.